MIS PROSAS POÉTICAS AQUÍ

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viernes, 20 de noviembre de 2015

sábado, 14 de febrero de 2015

SACADO DE LA PÁG. DE INTERNET SLIDESHARE



NUESTROS VALORES
1 - CONFIANZA
Creer en tí y en los demás.
2 - PUNTUALIDAD
Hacer las cosas en su tiempo correcto.
3 - RESPONSABILIDAD
Entender que nuestras acciones tienen consecuencias.
4 - HUMILDAD
Ver a todos como maestros.
5 - RESPETO
Lo más valioso se encuentra en las diferencias.
6 - COMIENZO
Para nosotros no hay imposibles.
7 - PERSEVERANCIA
La mejora continua se encuentra en la constancia.

martes, 10 de febrero de 2015

UNA ISLA






                                                           UNA ISLA


      Con una isla en el cielo amaneció la mañana, solitaria nube gris semejante a una montaña transportada  por milagro de la tierra hasta ese cielo azul despertador de añoranzas. Entretengo la mirada entre sus azules y grises pátinas de tiempo y tiempo pasado, siempre igual, cielo y tierra, mar y montaña. No puedo decir cual amo más, sería falsa percepción de mis sentidos, ora el cielo, ora el agua.

     Amo la naturaleza toda para  mezclarme entre sus aires de tierra adentro o, quizás entre los de aquel misterioso mar de enigmas nunca resueltos, evocación de momentos añorados, perdidos entre irisadas burbujas mezclados con imposibles sueños. ¡Ay, quién soy yo, si ya no distingo la mar del cielo! Quisiera ser aeroplano y tornarme en un velero surcador de cielo y mar, caminante tierra adentro…. ¡Ay, quién soy yo… si ya no distingo la mar del cielo…!

     No se vivir entre piedras, ni entre gritos, pero tampoco en silencio. Quiero vivir en el aire, balancearme, silbar el viento, cantar entre fronda verde,  enredarme en las espumas calientes de esas extrañas mareas que suben y bajan, que se mueven, que escondidas danzan y entre susurros, comentan …¡qué triste ser sólo hombre pegado a la tierra! No conocer más lugar que el  pisado cada día al abrir los ojos y esperar el milagro… ¡a ver si llega…!

        Es más hermoso ser espuma, ser arena, ser hoja, estrella, gota de lluvia, nieve o tormenta. Poder mirarse en el cielo, subir y bajar  las crestas de las olas y soñar con valles verdes hundidos entre los mares para que nadie los vea.

       Hoy el cielo amaneció con una isla que parecía de tierra, era tan sólo una nube que apeteció dibujarse como material del hombre para ayudarle, para que no pierda el deseo de mirar arriba, de soñar con las estrellas y comparar cielo y mar como inmensidad eterna. Hoy es un día especial que despierta mi conciencia, en evocación continua de frágiles momentos en la tierra, cuando ensoñaciones vanas me mostraban un lugar para morir… ¿cuál deseas?

       Si nací cerca del mar, si su cielo de tormenta contempló mi nacimiento, por qué no  morir allí, frente a la playa, entre conchas marineras, entre piedrecitas verdes recién halladas,  con caracolas y estrellas de mar… porque las otras estrellas, no llego a alcanzarlas nunca, son demasiado bellas para este mi humano ser que sólo sabe reptar por la tierra.

      Así viviré siempre, mezclada con sal de mar y cuando llegue a la línea donde se une el horizonte, dar un salto hasta una estrella en el cielo y envolverme entre su luz para, desde ella, contemplar la pobre tierra que poco a poco se muere mientras el mar, la acuna con su dulzura, su calma y su tibieza.

       Hoy, con una isla en el cielo, amaneció la mañana…, al anochecer, fue estrella. ¡Ay quién soy yo, si ya no distingo que amo más, el cielo, la  mar… o la tierra.

Autor: MAGDA RODRÍGUEZ MARTÍN






















    
    
      


















lunes, 9 de febrero de 2015

CUANDO VI...



                                                        CUANDO VI

     Cuando vi el azul del cielo, cuando vi las nubes blancas, el verde de los árboles y sentí la tibia mañana, la dulzura del tiempo llenó mi alma de recuerdos, de historias soñadas. Es hermoso imaginar vidas pasadas, recuerdos que transformo en agua de colores, en charcos irisados de mañana húmeda, de lluvia tranquila, de noches con luna, de veranos idos, de estrellas que se esconden al llegar la luz del día, de horas… vividas en otros tiempos…
    Cuando vi las calles calzadas con los parterres floridos, las carreteras asfaltadas adornadas de amarilla retama que al danzar con el aire nos perfumaban, sentí el amor en mi corazón como cuando en otros tiempos amaba. Era un rosario de cuentas de plata pasando entre los dedos, recuerdos hechos sombras que cada cosa llevaba  y traía con el aire hasta la mente en retazos  de una vida pasada.
    Cuando vi como se amaban…, ¡ay! se llenó mi corazón de tristeza, mi piel ardió en llamaradas de otros momentos sentidos, de palabras, de caricias olvidadas, de besos ardientes que fueron míos y se quedaron en nada. Cómo pasa el tiempo, las cosas, el amor, los momentos, la vida…
    Cuando vi la tristeza aposentada en mi alma, alcé los ojos al cielo y descubrí la esperanza. Todavía quedaba tiempo, allí estaba, entre mis manos…, a mí me tocaba darle un uso, me lo regalaban y como paloma blanca que se posa en tierra y camina despacio picoteando, tomando sol de vuelo en vuelo, ahora en un árbol después en una rama, me dediqué a escribir en un papel todo aquello que pensaba para regalárselo al viento, él, poco a poco,  en ventoleras o brisas suaves, perpetuará mis palabras, les dará vida y otros, más tarde en el tiempo, cuando las lean, podrán decir:
“Cuando vi aquel escrito..., anónimo, un suspiro serenó mi alma”. -MAGDA.

jueves, 5 de febrero de 2015

ÁNADES SILVESTRES



                                                 ÁNADES SILVESTRES
 
     Era en una tierra extraña, una mañana cualquiera, el final de algún verano, cuando la brisa refresca. Al sonar las campanadas del carillón de la vetusta iglesia, como flores arrancadas de cuajo, las ánades en bandadas, levantaron el vuelo de los verdes prados en idéntico momento.
     Los graznidos que se oyeron en la nube de vuelos que nos cubría, me recordó aquel momento también extraño de los principios de curso en aquella escuela antigua, cuando al sonar la campana, bajábamos por escaleras en griterío infantil hacia el comedor, donde nos esperaban desayunos y rezos  en el comienzo del día.
   Los recuerdos afloraron como venidos del cielo al ver las piedras de aquella iglesia, al oír el graznido de las aves, al sentir la brisa tibia que traía a mi memoria momentos idos de mi vida.
     Ahora paseaba por caminos de un país ajeno y, curiosamente, unas campanadas, unas ánades que emigran, el graznido, el revuelo, la nube que formaban la bandada al alzar el vuelo, detalles nimios, revivieron en mi corazón, otros momentos que formaron una parte de mi vida. Un recuerdo simple, una memoria antigua…surge clara en esta nueva mañana dominical. Sí, es una memoria muy antigua…, pero  llena de nostálgica hermosura. - MAGDA

domingo, 17 de marzo de 2013


               SOY

Soy una hoja arrastrada por el viento. Un día de lluvia, un día de sol. El polvo se acumula en el sendero. No importa el calor o el frío, el amanecer o la noche. Sigo, aunque no quiero. Unas fuerzas  superiores,  me empujan, me obligan a llegar a un lugar desconocido de donde no soy. Estoy perdida, sola, quiero ser algo distinto pero equivoqué el camino, no hay retroceso o un nuevo comienzo, ya no. No sé si siento,  si sufro, si lloro o simplemente vivo, no sé quién soy. Una hoja arrastrada por el viento… Equivoqué el camino…, hoy. -MAGDA