MIS PROSAS POÉTICAS AQUÍ

MIS PROSAS POÉTICAS AQUÍ

martes 28 de febrero de 2012

PLENILUNIO


PLENILUNIO




Cual sutil manto de terciopelo fino, los recuerdos se enredaban entre las nubes en un cielo que comenzaba a clarear. El plenilunio mostraba una hermosa luna redonda de un amarillo refulgente que semejaba un sol dispuesto a esconderse tras los montes. Quise captarla con la cámara, jamás había visto una luna igual. Tan cercana a la tierra, tan redonda y tan grande, tan luminosamente amarilla como si estuviera pintada en un lienzo azul por las manos del mejor pintor de todos los tiempos.

La tristeza llenaba mi espíritu cansado ya de habitar un cuerpo que había servido de soporte a tantas vidas, a tantas biografías, a tantas historias. Frente a mí, clavado en la pared, escrito sobre un papel en blanco, podía leer, en cuanto levantaba la vista, la siguiente frase recordatoria de mi esencia pura: “Eres un campo de energía que opera dentro de otro mayor” Y retrocedí con la mente a momentos inverosímiles de interpretación de diferentes vidas. Entre todas las que intentaba abarcar con mi imaginación, en ninguna de ellas podía considerar haber pertenecido al género masculino, sin embargo, estaba segura de que mi naturaleza espiritual ya conocía la existencia vital de este género. Era tan firme la sensación de haber vivido todos los extremos, que me resultaba imposible conocer uno más, uno tan importante como es la vida de un hombre propiamente dicho para poder completar mi ciclo en la vida terrenal.

Si profundizaba en la existencia de lo que se podía llamar “yo” con la forma de un cuerpo humano, experimentaba una sensación de cansancio como, creía, podían sentir los ancianos centenarios, exhaustos ya de vivencias percibidas y sin ánimos para darle energía a un cuerpo que sólo deseaba llegar al final del camino donde poder descansar, olvidar y no reincorporarse, otra vez, a la vida material.

Sólo deseaba ser espíritu, flotar en el aire, unirme a la luna redonda de plenilunio, asomarme a su luz, contemplar el cielo, las nubes… Estudiar el planeta tierra desde las alturas; sus mares azules, sus olas blancas y espumosas, sus montañas inmensas o sus pequeñas y humildes flores de vida efímera. Pero siempre desde fuera.

Ya no quería ser materia que obliga a la inmovilidad. Quería ser voluta de aire, nube llevada por el viento, estrella fugaz que juega en el firmamento en saltos etéreos de distancias infinitas. Mariposa celestial, transparente, luminosa, que vuela en busca de cúspides inalcanzables mientras esparce altruistamente por el mundo el maravilloso y purpúreo polvillo de unas desconocidas, singulares y mágicas alas, capaz de transformar las evidencias más objetivas en idílicas ensoñaciones

Cuando volví a abrir los ojos, la hermosa luna llena había desaparecido guardada entre los pliegues azulones del techo del mundo en el cual seguía habitando mi cuerpo. Volvía a ser yo, materia, atadura a un elemento perecedero ya cansado de existir, pero debía esperar, mi camino no había finalizado, mi destino no estaba cumplido. Debía robarle a la vida toda la hermosura exhibida para, junto a ella, soportar así la continuidad por el sendero estrecho de la imposición a vivir. Era imprescindible finalizar mi camino de la manera exigida por ese misterio universal, para cumplir mi última existencia y no retornar a ser materia. Ahora mi espíritu estaba oprimido por las necesidades de una sustancia palpable pero si era paciente y sabía llegar hasta el final, se liberaría como agua retenida tras los muros de un dique cuando rompe sus ataduras y, de esta manera, se esparciría por el firmamento, por todo el orbe en busca de la libertad última.

Volví a mirar el cielo azul ya sin luna, iluminado por unos rayos solares que comenzaban a caldear el ambiente… abajo, en la tierra, las amapolas primaverales formaban sus capullos verdes para sorprendernos con sus sedosos pétalos rojos en un corto lapso de tiempo. - MAGDA.

sábado 25 de febrero de 2012

ANUNCIO DE PRIMAVERA


ANUNCIO DE PRIMAVERA

Hoy el día anuncia la primavera. La luz, la tibieza del aire, la alegría del sol. El trino de los pájaros y ese ambiente misterioso, invisible pero que se palpa en el ambiente, nos seduce con una renovada esperanza.
Las ventanas abiertas dejan entrar el aire primaveral para darle la bienvenida como a visita deseada. Los ojos observan la lejanía con una nueva esperanza. Se proyectan otros momentos de trabajo o de charla, de reuniones y paseos entre las calles que nos regalan sus capullos floridos, sus parterres podados, los botones tiernos en las ramas de los árboles que gritan en silencio una nueva vida.
Las tristezas se aplacan, se olvidan como humo de chimenea apagada. Ya no es necesario refugiarse junto a leños encendidos, hay que salir a la calle, al campo, al mar… Mirar al cielo, contemplar las nubes, el vuelo de las gaviotas, oír el canto de los mirlos, participar de la alegría de aquel niño que no viste en el invierno y ha pegado un estirón.
Hoy es un día sencillo, uno más en el calendario, otro nuevo fin de semana pero llega a visitarnos con un ramo de flores entre los brazos, una luminosa sonrisa en los labios y una nueva luz en los ojos. Nosotros, agradecidos, admiramos las flores, devolvemos la sonrisa e iluminamos también nuestros ojos con esa inédita esperanza de vida.
Hoy el día, anuncia la primavera… - MAGDA.

martes 14 de febrero de 2012

EVOCACIÓN DEL ESPOSO AMANTE - EN EL DÍA DE LOS ENAMORADOS




EVOCACIÓN DEL ESPOSO AMANTE




Me gusta oír la risa de los hombres. Despierta en mí un cúmulo de sensaciones difícilmente explicables que, sin lógica aparente, me subordinan a su masculinidad. Al mismo tiempo que me complace, me atemoriza. Su potencia, su fuerza, esa carcajada que impone mando aunque sea en una broma, me deja subyugada.
Sin embargo, de él no recuerdo precisamente su risa, ni sus ojos, ni su cara, ni su porte, ni su voz... Recuerdo sus manos. Unas manos hermosas, blancas, grandes sin ser desproporcionadas, con dedos largos de perfección armoniosa. Unas manos que abrazaban mi cuello abarcándolo en su totalidad, subiendo por mi nuca mientras enredaban en el pelo y con los pulgares acariciaba mi barbilla, mis labios que presionaban dulcemente, mis mejillas... Manos de hombre que descendían lentamente en una caricia por todo mi cuerpo, recorriendo y deteniéndose en cada hueco o prominencia, en cada rincón, en cada hoyuelo. Despacio, con suavidad amorosa, llegaban hasta mis piernas en una caricia sutil finalizando en mis pies que recogía entre sus manos como quien apretuja pequeños capullos de gardenia, en una pausa de mimos y besos que me hacía estremecer para luego, volver en su ascensión por los mismos vericuetos seductores que redoblaban mis sensaciones placenteras y culminar en el abrazo total, completo, perdida entre sus brazos fuertes que me dominaban. Las piernas en un tirabuzón de juegos seductores, que enloquecían de deleite entre risas y suspiros mientras sus manos... siempre sus manos..., se acoplaban a mi cuerpo como si fueran una continuación del mismo para regalarme un placer irresistible. Su boca sobre la mía, su pecho sobre mis senos en caricia tenue, en ocasiones apenas un roce que me encrespaba anhelando más y en otras, en fuerte presión que cortaba mi aliento. Su pubis sobre el mío en un calor sensual de uniones inimaginables e íntimas que acababan en un éxtasis dichoso... Y entonces, volvía a sentir sus manos, como nenúfares hermosos en una singladura final sobre el agua de mi piel. Me vencía su pasión, me adoraba con su cuerpo y me dejaba mecer entre las últimas caricias desbordadas de vehemente felicidad. Así eran sus manos. Esas manos que cayeron como plumas vencidas por el viento, la enfermedad se las llevó celosa de su hermosura y me dejó vacía para siempre. Sin caricias, sin deseos, sin bellos nenúfares que recorrieran mi cuerpo. Las dejó tronchadas, inútiles, dolidas. No conseguían acariciar y yo sólo podía verter mis lágrimas sobre ellas en un recuerdo apenado por su alejamiento... Ya nadie más acarició mi cuerpo, quedó yermo, indiferente a otras manos que no me decían nada, sus movimientos eran obscenidades que reavivaban el recuerdo de aquellas otras hermosas que abrazaban mi nuca abarcando todo mi cuello mientras sus dedos largos se enredaban entre las ondas de mi pelo y con los pulgares presionaba mis labios con la fuerza de un apasionado beso.
No podré volver a amar, ni a sentir, ni a codiciar caricias. El fuego de mis deseos se lo llevó la muerte entre sus garras cuando crucé sus hermosas manos sobre su pecho yerto y puse un último beso en sus dedos largos, armoniosos, ahora fríos como el hielo. Él se fue para siempre y se llevó, sin saberlo, mi vida entera, mi juventud, mi alegría, aquel deseo que despertaba con sus mimos en todo mi cuerpo. No, no volveré a sentir, ya solo me queda recordar las caricias de sus manos que tanto amé mientras lloro su ausencia, en silencio. – MAGDA.

viernes 23 de diciembre de 2011

LOS COPOS DE NIEVE


LOS COPOS DE NIEVE

-¡Subid, subid!- decían las nubes.
-¡Subid, subid!- gritaban los cielos.
Los copos de nieve, trepaban, trepaban por las escaleras invisibles que llevaban hasta el firmamento. En el suelo solo había agua sucia llena de pisadas de hombres duros que se hacían viejos de tanto mirar al suelo. Ya no disfrutaban de la nieve blanca, ya no había invierno que siguiera al otoño, ni otoño hermano del verano ni el verano amigo de aquella hermosa primavera llena de flores de antaño. Ahora todo era sucio, pisadas negras aunque el blanco manto intentara cubrir la espesura de la noche de un mundo sin amor, aciago.
¿Dónde se ha escondido la esperanza? ¿Dónde la ilusión ha quedado? Sólo espera la tristeza y el temor agazapado. Los hombres se equivocaron y cambiaron la belleza, el amor y la ternura por el caballo del mando, por el poder del dinero, por el “yo primero” aunque te vea hambriento y descalzo.
Ya no queda nada en el mundo, ni amor, ni vida, ni hermosura…, ni siquiera el blanco de la nieve que quiere cubrirlo todo para esconderlo, para taparlo y así, poder olvidarlo. Por eso las nubes gritan…¡subid, subid hasta el cielo…! Y los copos de la nieve trepan por las escaleras invisibles que llevan hasta el firmamento, hasta ese espacio azul, límpido y claro…, lo único hermoso que vemos si nos atrevemos a levantar la vista… para admirarlo. El hombre acabó con todo… - MAGDA

domingo 18 de diciembre de 2011

CUANDO SABES


CUANDO SABES

Hay dos momentos puntuales en la vida que son cruciales. El primero es cuando, de pronto, en una situación imprevista, sabes que algo falta por hacer todavía. Tu destino está por cumplir, no ha finalizado, entre tus manos existe una porción de tiempo que está por llenar. El segundo, es cuando sabes que todo está ya cumplido, has hecho aquello para lo que habías venido a este mundo.
Tanto la primera situación como la segunda, son trascendentes. La primera acostumbra a surgir cuando ya se deja atrás la madurez y se es consciente del principio de la vejez, entonces la pregunta se presenta insidiosa ¿qué me falta por hacer? Generalmente no se encuentra la respuesta y la conclusión es que se debe dejar a la propia vida que aclare la situación. Después, todo se olvida. Los sucesos, los proyectos, todos los asuntos que forman la trama diaria, absorben la atención y la pregunta insidiosa, pasa a segundo plano o se olvida.
La segunda situación es esencial porque es aquella con la cual se siente uno realizado. Pasan los años, un día, recapacitas, analizas los acontecimientos ocurridos y, de pronto, la serenidad, la paz, se adueñan de nuestra mente. Ya está cumplido, se ha hecho, la misión está concluida. Se logró. La maleta, tu equipaje, cambió las herramientas por el diploma final. Lo has conseguido.
Es difícil explicar por qué se siente esta satisfacción y seguridad de cumplimiento pero, ahí está, es compacta, ocupa un lugar, lo vive uno mismo, nadie más. Es inexplicable, no hay razonamientos para exponerlo, pero tiene cuerpo, la sensación es clara, contundente. Ha finalizado tu misión, ahora, lo que venga a ti, será un regalo del universo. Deberás de agradecer cada segundo de vida que se presente. Lo lamentable es que esta percepción se descubre cuando la ancianidad ha ocupado su lugar en tu persona. Es tiempo de hacer Inventario Final, sin embargo, no deja de ser gratificante.– MAGDA.

viernes 16 de diciembre de 2011

MIGUEL SANCHES NETO


MIGUEL SANCHES NETO ES UN ESCRITOR Y POETA BRASILEÑO GANADOR DE IMPORTANTES PREMIOS, DEL CUAL TENGO EL HONOR DE REPRODUCIR EN MIS BLOGS UNO DE SUS POEMAS TRADUCIDOS AL ESPAÑOL POR LA ESCRITORA BRASILEÑA ISABEL FURINI.

Granadas
Poema de Miguel Sanches Neto
GRANADAS
Nos gustaría que tuviese
nacido al acaso,
de semillas excretadas
por pájaros

el granado del quintal
comprado
en el negocio de productos
agropecuarios

pero tuvimos que esperar
la frágil muda
adoptar una tierra
inculta.

De la primera florada
recogimos las cinco
frutitas
saciando el hambre.

Hambre
de lo que un día fuimos
ya que toda granada
viene de la infancia.

Y fue con gula
que rasgamos la fruta
para repartir
sus rubís.

En la nueva florada
se duplicaron las granadas
que doblan
frágiles ramos.

La primera de ellas
se rasgó luego
y fue invadida
por hormigas.

De lejos
apenas miramos
las nueve granadas
que todavía restan.

Esperaremos que todas
se desperdicien
o que alimenten
los bichos?

Mismo las granadas
se transforma en rutina
en este jardín
al ras de la vida?

Acordemos temprano
mañana
y disputemos
róseas granadas,

inventando
alegre vino
en labios
ilícitos,

para que insectos
y bichos
no nos saquen
los premios

y al escupir por el jardín
semillas insanas
surja de nuestras bocas
un pomar de granadas.

Miguel Sanches Neto es autor de las novelas “Chove sobre minha infância”, “Um amor anarquista”, y “ Chá das cinco com o vampiro”. Columnista del diario “Gazeta do Povo”, de Curitiba, Brasil. Recibió el Prêmio Cruz e Sousa (2002) y el “Binacional das Artes e da Cultura Brasil-Argentina (2005)”. http://twitter.com/miguelsanchesnt.

sábado 10 de diciembre de 2011

DÍA DE INVIERNO


DÍA DE INVIERNO

Día de lluvia, día de niebla, día de escarcha, día de pena. Vuelven los tiempos, gira la rueda, sigue la vida con sus pocas alegrías y sus amargas tristezas.
Hoy es un día para estar en la ventana, tras los cristales, contemplando cómo se moja la calle. Las personas se apresuran, pronto llegará la tarde y ociosos, perseguiremos recuerdos que nos hirieron, otros que dejaron un bello recuerdo pero todos marcaron huella.
Hoy es un día de niebla que como cortina húmeda esconde lo sucedido y nos deja esa nostalgia de los días que pasaron, de otro invierno transcurrido, de otro tiempo que ocurrió, de una lágrima que asoma por algo que ya pasó - MAGDA.